Bóxers Urkabustaiz'tar
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La deriva genética en el bóxer



Dentro de la lógica variabilidad que corresponde a una raza hoy tan enorme numéricamente a nivel mundial, se puede decir que en el bóxer hemos conseguido perros bellos y con buen carácter pero no particularmente recios o longevos.

¿Porqué ocurre esto si nadie quiere intencionadamente criar perros con problemas o que mueran demasiado jóvenes?

Buena parte de la respuesta la encontramos en la genética de poblaciones y la deriva genética, conceptos con los que los criadores nos tenemos que familiarizar y cuyo conocimiento será necesario si queremos mejorar el futuro de nuestra querida raza bóxer.

La genética de poblaciones es el estudio de la aplicación de los principios genéticos a poblaciones completas en lugar de a individuos particulares. La deriva genética es el término utilizado dentro de la genética de poblaciones para referirse a los cambios en las frecuencias de las variantes (alelos) que puede tener un gen en una población a lo largo del tiempo. La deriva genética puede causar grandes pérdidas de variabilidad genética, especialmente en poblaciones pequeñas, y es un proceso que genera endogamia (consanguinidad), con todos sus efectos negativos asociados.

El bóxer es una raza que ha resultado víctima de la deriva genética, y pronto veremos porqué. No es ni mucho menos la única raza que tiene este problema pero como dice el refrán “mal de muchos consuelo de tontos”.

Las principales formas de la deriva genética son:

  • el azar
  • el efecto fundador
  • los cuellos de botella


El azar

Algunos alelos o variantes de genes pueden llegar a desaparecer de una población simplemente por azar, especialmente si hablamos de una colonia pequeña; a veces también surgen algunos nuevos por mutación, pero esto es poco frecuente y la mayoría de mutaciones son nocivas. Otros eventos del azar serían las circunstancias ajenas a cada perro en sí que favorecen o evitan que éste tenga descendencia. Un ejemplo frecuente en nuestros días sería el de un bóxer excelente que está en manos de un particular que no tiene posibilidad o interés en la crianza y por lo tanto este perro no dejará ninguna descendencia, sus genes no contribuirán al pool genético de generaciones venideras.


El efecto fundador

Ocurre cuando una población en particular se desarrolla a partir de unos pocos ejemplares en lugar de una base de cría amplia. Este efecto fundador lleva generalmente a una importante pérdida de diversidad genética y aumento de la consanguinidad en las generaciones siguientes, por lo que es una forma aguda de deriva genética. La raza bóxer es un ejemplo clásico de víctima del efecto fundador, ya que se creó a partir de tan sólo un puñado de ejemplares que a los criadores pioneros de la raza (allá a finales del siglo XIX) les parecieron los más adecuados para sus propósitos. Ya empezó con el pie izquierdo, pero no tiene sentido culpabilizar a aquellos pioneros ya que por aquel entonces nada se sabía de genética de poblaciones, cuyo conocimiento empezó a despegar en los años 30, bastante después de la fundación de la raza bóxer.


Los cuellos de botella

En genética los cuellos de botella se producen cuando una población ve reducido su tamaño de forma importante en una o varias generaciones. En crianza de perros un ejemplo clásico es el que se dio en la Segunda Guerra Mundial, cuando tantísimos criadores tuvieron que abandonar su actividad por las calamidades del momento. Pensemos en las penalidades que pasó Frau Stockmann (bóxers “v. Dom”) durante las dos Guerras Mundiales, una de las poquísimas personas que siguieron criando contra viento y marea.

Uno de los tipos de cuello de botella más frecuente en la cría de perros de pura raza y desde luego en el bóxer es el que crean los “sementales populares”. Son aquellos machos que por una serie de motivos resultan muy atractivos para los criadores, por lo que se llevan la parte del león en el apartado de montas, llegando a engendrar un porcentaje excesivo del total de cachorros que nacen en un año o años determinados. Mientras tanto la mayoría de los demás machos, algunos muy estimables, se quedan sin oportunidades en la crianza. Esto hace que muchas de las hembras de cría de la siguiente generación sean hijas del mismo semental popular, y parte de ellas sean cubiertas por otro nuevo semental famoso. Es un círculo vicioso y muy pernicioso desde el punto de vista genético ya que disminuye enormemente la diversidad genética en la raza, aumenta la consanguinidad media y propicia todos los efectos adversos generales de la depresión por consanguinidad. Ejemplos característicos de sementales populares fueron, por ejemplo, Bang Away of Sirrah Crest (en América) o Carlo v. Henningshof (en Europa), ambos ejemplares extraordinarios en su época y que nombro por haber muerto hace ya muchos años. Ha habido muchos más que no mencionaré, (especialmente ejemplos posteriores en el tiempo, para no molestar a nadie) pero creo que a todos los estudiosos de la raza se nos ocurrirán bastantes nombres.

En el bóxer, y más allá de los efectos de la depresión por consanguinidad, algunas consecuencias concretas de toda esta pérdida de diversidad genética podrían ser una alta susceptibilidad al cáncer, ciertos problemas cardíacos o espondilosis.

Y después de todo esto, vemos cómo una de las raras ocasiones de restituir una gota de diversidad genética a nuestra raza, por medio de la línea creada por el genetista británico Dr. Cattanach (a partir de un cruce con otra raza, Corgi Pembroke), se encuentra con la rotunda negativa por parte de los poderes fácticos del país natal de la raza, Alemania. ¡Vivir para ver!

Sobre este asunto de la diversidad genética hay mucho sobre lo que hablar pero por razones de brevedad habrá que dejarlo para otra ocasión. Para concluir, diría que en el mundo de la cría de perros hace falta más ciencia y menos política.


Natacha Moscoso (2013)



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